La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Ser, más, o menos, felices.
Absolutamente, todas las personas, podemos, llegar a ser, más, felices, por medio, de una fuerza implosiva, o menos, felices, por medio, de una fuerza explosiva, pero, la felicidad humana, aspira siempre, a ser, plena, o máxima, de forma natural, y por medio, de una fuerza implosiva.
Y en este tránsito, de variación de la felicidad, humana, entre, unas magnitudes diferentes, las personas, podemos pensar, tal vez, por ejemplo, diferentes cielos nocturnos, diferentes, planetas, diferentes paisajes, del mismo, planeta Tierra, diferentes, estrellas, en combustión, o incluso, a diferentes cosmos, generados, por diferentes órdenes hipnóticas.
Y por tanto, cuando, la felicidad, humana, disminuye, hasta su mínima expresión, por medio, de una fuerza explosiva, esto, solo puede ocurrir, muy transitoriamente, pues, de inmediato, y de forma natural, esa felicidad humana, se recupera, y vuelve a tender, a ser, de nuevo, plena, o máxima, por medio, de una fuerza implosiva.
Es decir, que no existe, ni puede existir, tampoco, ningún asunto, que impida, o que pueda impedir, que la felicidad humana, tienda a ser, siempre, la plena, o la máxima, por medio, de una fuerza implosiva.
¡¡¡Ni tan siquiera, la existencia de la muerte cadavérica, humana, en el pensamiento humano, que no es, otra cosa, que la felicidad, de una persona, minimizada, hasta su expresión, más, pequeña, pero, de una forma, extremadamente fugaz, y transitoria (Idea muy negativa, pensada, por el pensamiento, de una persona), para volver, de inmediato, después de esa muerte cadavérica, a volver a aspirar, esa felicidad, a ser, la máxima posible, por medio, de una fuerza implosiva!!!

Y cuando varía la felicidad, humana, hacia su máxima, expresión, por medio, de una fuerza implosiva, las personas, entonces, conciliamos, completamente vivas, el sueño eterno, del Reino de los cielos, el cielo, y la Eternidad, y por tanto, en el argumento, de ese sueño eterno, completamente lógico, o completamente racional, las personas, tendemos a ser, plenamente felices, y por tanto, las personas, tendemos a hacernos, una sola cosa con la felicidad, humana, plena, máxima, o Dios-Padre.