La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Ser persona.
¿Qué es, eso?
Pues eso, es, provenir, de un sueño eterno, sin ningún principio, y sin ningún final, infinitamente feliz, en forma de una inteligencia sin contenido alguno, que después, puede ser, plenamente feliz, en el Reino de los cielos, y que potencialmente, puede adquirir, también, voluntariamente, un cuerpo físico, sexuado, hombre-mujer, en forma de bebé, niño, adolescente y joven, completamente variable, en su (%) de Diamante, capaz de viajar, libremente, por todos los planetas del Cosmos, por medio de los Carros de fuego, o Nubes bíblicas.
Y que, potencialmente, ese sueño, feliz, puede adquirir, también, un cuerpo físico, en forma de un bebé, en el vientre, de una mujer, habitante, transitoria, del mundo, o planeta Tierra, y por tanto, que puede nacer, en el mundo, o planeta Tierra, del vientre de esa mujer.
Y por tanto, absolutamente, todas las personas, somos unos seres, de unas existencias, continuas, sin principio alguno, y sin final alguno.
Es decir, que ninguna persona, es concebida, o comienza a existir, en ningún momento dado, y por primera vez, en el vientre de una mujer, y que ninguna persona, deja de existir, en ningún momento, por última vez, aunque muera, en el mundo (Planeta Tierra), porque todas las mentes de las personas, están hechas, potencialmente, de inteligencia sin contenido, y esta inteligencia sin contenido, es totalmente, imposible, que pueda extinguirse, o que pueda ser destruida, jamás, sencillamente, porque carece de todo contenido interno.
Las personas, pues, cuanto más nos parecemos, a los bebés dormidos, más genuinamente, somos, unas personas.
Y por tanto, las personas, cuanto más nos alejamos, de parecernos, a esos bebés dormidos, más dejamos de ser, personas genuinas.
Es decir:
El sueño feliz de un bebé, es más persona, que un niño, un niño, es más persona, que un adolescente, un adolescente, es más persona, que un joven, un joven, es más persona, que una persona adulta, y una persona adulta, es más persona, que un anciano,…
Y un anciano, salvándose de su muerte terrena, potencial, y volviéndose, por tanto, de nuevo, una persona joven, un adolescente, un niño, y el sueño infinitamente feliz, de un bebé, y por tanto, una persona cosmonauta, viajero por toda la Creación, en el Hospital, de un Carro de fuego, Nube, u ovni piramidal, del Reino de los cielos, ES MUCHO MÁS PERSONA, que un anciano, muriéndose, en el planeta Tierra, como un animal, más, y por tanto, viajando al Reino de los cielos (Sueño plenamente feliz, del bebé), pero dejando, también, un cadáver suyo, en el planeta Tierra, al mismo tiempo.
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