La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Ser una sola carne.
Cuando, el libro del Génesis, habla, de la creación de la condición sexuada humana, a partir, de la condición humana, asexuada, es decir, cunado el libro del Génesis, habla, de creación, de los hombres, y la creación de las mujeres, a partir de las personas, asexuadas, previas, ninguna persona conocía, todavía, a la vida humana, ilegal, vivida, en el interior tenebroso, del planeta Tierra, y por tanto, ninguna persona, conocía todavía, a la carne maligna, humana, obra de satanás, pues absolutamente, todas las personas, solo conocían, a la carne de Cristo, nada más, es decir, absolutamente, todas las personas, solo conocían, a las vidas eternas de unos cosmonautas de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), que tenían, su única casa, permanente, en Dios-Padre, y que después, se desarrollaba siempre, viajera, libre, y completamente nómada, por toda la Creación entera, por medio, de los ovnis.
Y por este motivo, Dios-Padre, les dio la orden a sus cosmonautas, hombres, creados, y mujeres, creadas, que, en sus viajes cósmicos, fueran siempre, una sola carne de Cristo, es decir, que fueran siempre, unidos entre sí, formando grupos, indisolubles, y que por tanto, estos grupos, de hombres, y mujeres, jamás se separan, entre sí.
Pero, hace, unos diez mil años, muchos de estos cosmonautas, a causa de una desinformación, invencible, aterrizaron, en el interior tenebroso del planeta Tierra, lo colonizaron, por medio, de las casas piramidales, y posteriormente, perdieron, sus juicios, de forma lamentable, a causa de él, conociendo, de esta manera, por tanto, a sus carnes malignas, o carnes, obras de satanás.
Entonces…¿Acaso la ley de Dios, dada, a los hombres y las mujeres, en el libro del Génesis, solamente, respecto de la carne de Cristo, sirve también, para la carne de satanás?
¡¡¡Pues evidentemente que no!!!
¡¡¡Y por tanto, los hombres y las mujeres, estarán siempre, obligados, a ser una sola carne de Cristo, pero nunca, nunca, nunca, estarán obligados, por Dios, los hombres, y las mujeres, a ser, una sola carne de satanás!!!