La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Si no existieran, los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas….
Jamás, podríamos explicar, racionalmente o científicamente, después, el que unos seres, las personas, que tienen potencialmente, en sus inteligencias, a todos los planetas del Cosmos, el Cielo, y la Eternidad (Felicidad infinita), vivan encerradas, transitoriamente, (Como si fueran, unos animales, más, que solo tienen dentro de sus mentes, el interior del planeta Tierra), dentro de un planeta, como el planeta Tierra…
A las personas, no nos quedaría otro futuro, que, el asesinarnos todas, mutuamente, entre sí , por medio, de la destrucción bélica, total, del planeta Tierra.
Pero así, como el profeta Elías, seg ún explica la Biblia, fue arrebatado, a uno de esos Carros de fuego, Nubes , o naves tetraédricas, hace tres mil años, por medio del poder de Dios, así seremos arrebatados, también, todos los habitantes del mundo, o planeta Tierra, a esos Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas, por el mismo poder de Dios, como lo anunciaron, hace dos mil años, tanto Jesucristo, como S. Pablo, y por tanto, las personas que vivimos en el interior del planeta Tierra, gracias a esto, no terminaremos asesinándonos entre sí, mutuamente, a consecuencia, del la tenebrosidad, del interior de ese planeta Tierra, en el que vivimos.