La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Toda la obra del diablo, debe de dejar de existir.
Y por tanto, absolutamente, todo lo relacionado, con la estancia humana, en el interior del planeta Tierra, debe dejar de existir….
Y por tanto, todas las personas, vivas, deben dejar de habitar, el interior del planeta Tierra, para siempre, mediante sus abducciones, a los carros de fuego, nubes, naves celestiales, u ovnis piramidales.
Y por tanto, todas las personas, muertas, deben de resucitar, es decir, sus cadáveres, se deben de volver, invisibles, en el planeta Tierra, y esas personas, resucitadas, deben de ser abducidas, automáticamente, a los carros de fuego, nubes, naves celestiales, u ovnis piramidales.
Y por tanto, todas las ciudades, carreteras, aeropuertos, aviones, automóviles, con el final de la estancia humana, en el planeta Tierra, Dios, las debe de volver, invisibles, para siempre, y por tanto, debe de quedar, un planeta Tierra, sin ningún rastro de presencia humana, y dedicado solamente, a contener, una inmensa cantidad, de dinosaurios, vivos, y otros animales, de todo tipo, que ahora, resultan invisibles, a las personas, porque, esas personas, están hipnotizadas, por Dios, para no verlos, con sus ojos físicos.
Y cuando, todas las personas, ya vivas, ya muertas, y resucitadas, hayan abandonado, el planeta Tierra, y sean, por tanto ya, los tripulantes, de los carros de fuego, nubes, naves celestiales, u ovnis piramidales, todo recuerdo, de esas personas, acerca del planeta Tierra, debe de ser borrado, de sus mentes, por el poder de Dios, para siempre, y todas esas personas, deben de conciliar, el sueño eterno, plenamente feliz, del Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, y hacerse, finalmente, una sola cosa, con Dios.