La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Todos extraterrestres, de nuevo.
¡¡¡Como hace diez mil años!!!
¡¡¡Eso es, el bendito fin del mundo, ó eso es, esencialmente, el final de la vida humana, vivida dentro del planeta Tierra!!!
¡¡¡Todos cosmonautas atlantes, de nuevo, como hace diez mil años!!!
¡¡¡Todos, cosmonautas viajeros, por todos los planetas del Cosmos, y con nuestra única casa permanente, en la Eternidad ó Padre!!!
¡¡¡Eso es obedecer perfectamente, a la voluntad del Padre eterno!!!
¡¡¡Eso es, ser hijos espirituales de la fe de Abrahán, es decir, eso es, practicar verdaderamente, el Evangelio!!!
Padre eterno, a Abrahán: “Sal de tu casa, tu parentela (Planeta Tierra), vuélvete nómada, por todo el Cosmos, y encamínate, al lugar, que Yo te indique (Reino de los cielos)”.
Oración personal, al Padre eterno:
¡¡¡Haz una feliz realidad, todo esto, para todos los habitantes del mundo!!!
Pero, eso sí, muy poco a poco, de manera, que primeramente, muchos habitantes de todo el mundo (Planeta Tierra), alternen simultáneamente, muchas veces seguidas, sus vigilias redentoras sufridas, vividas exclusivamente, en el interior del mundo (Planeta Tierra) (Visibles, en el interior del planeta Tierra (Mundo)), con sus vidas nocturnas, salvadas, es decir, con sus vidas nocturnas, vividas en los interiores de los Carros de fuego, ó Nubes (Invisibles en el mundo, y visibles, en los Carros de fuego), del Reino de los cielos, y por tanto, viajeras por todos los planetas del Cosmos, de manera, que como dijo, San Pablo, los vivos (Habitantes del planeta Tierra), y los difuntos (Ciudadanos del Reino de los cielos), se unan perfectamente, en una única vida inmortal, ó eterna, de unos cosmonautas, dominadores de absolutamente, toda la Creación.
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