La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los cuerpos humanos, templos del Dios vivo.
¡¡¡Efectivamente!!!
Y por tanto, los cuerpos humanos, no están destinados, para pudrirse-enfermarse, y convertirse, finalmente, en el mundo, en unos cadáveres, sino que, los cuerpos humanos, están destinados, para ser revestidos, de incorruptibilidad, todos ellos, en los Carros de fuego, Nubes, o pirámides voladoras, convirtiéndose, por tanto, finalmente, todos ellos, en el diamante, de dureza máxima, del Reino de los cielos, Cielo, y Eternidad, y hacerse, por tanto, todos ellos, una sola cosa con el Dios vivo.
Es decir:
[Cualquier cuerpo humano, ya sea de hombre, ya sea, de mujer, ya sea, de persona asexuada] + [Implosión (Tetraedro) (Salvación)] = [Los cuerpos de Cristo, incorruptibles] + [Implosión (Tetraedro) (Libertad humana, dentro de toda la Creación)] = [El Dios, vivo].
Y por tanto, no está bien, el odiar, a los cuerpos físicos, humanos, aunque satanás, es decir, aunque, el interior tenebroso del planeta Tierra, induzca, a las personas, a ello, de una manera, irresistible.
Y por tanto, Jesucristo, no pudo afirmar jamás, que los cuerpos humanos, eran algo, sin ninguna importancia, que lo realmente, importante, eran, las almas, de las personas fallecidas.