La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Todos seremos transformados…
Eso afirmó, s. Pablo, en su carta, a los Corintios.
Pero…¿En que seremos, transformadas, todas las personas?
¡¡¡Pues, en unas personas, minerales, de las que habla, el libro, del Apocalipsis, en el episodio, de la Jerusalén, celeste!!!
Ahora bien, la transformación de una persona, en una persona, mineral, de gran dureza, de la que habló, s. Pablo, como, es algo, que, en un principio, solo, se produce, más bien, en el interior de la persona, pues, solo se hace evidente, esa transformación, de esa persona, cuando, esa persona, mineralizada, se vuelve, invisible, a los ojos, de las persona, que la observan-piensan, en el mundo.
Y hasta ese momento, esa transformación interna, que realiza, Dios, en esa persona, la pueden confundir, las personas que la observan, en el mundo, con la muerte cadavérica, de esa persona, pues esa persona, tal vez, deje de respirar, y su corazón, deje de latir, al ser transformada, por Dios, progresivamente, en una persona mineral, de forma progresiva.
Y para la persona, transformada por Dios, lo único, que siente, es que, un sueño, suyo, vulgar y corriente, se torna, más, y más feliz, de forma progresiva, y sin ninguna molestia, de por medio, hasta que se convierte, finalmente, esa persona, en el argumento, del sueño eterno del Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, sin ningún despertar, a ninguna vigilia, justamente, cuando, esa persona, ha terminado de convertirse, toda ella, en un mineral, de máxima dureza, o Dios, por medio, de la fuerza implosiva, de un carro de fuego, nube, nave celestial, u ovni piramidal.