La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Traicionarse a uno mismo.
Absolutamente, todas las personas, que vivimos en el mundo (Planeta Tierra), vivimos, en realidad, sumergidas, en un viaje cósmico, timado, o engañado, peligrosísimo, para las personas viajeras, de ida y vuelta, entre el Sueño eterno del Reino de los cielos (Solidez extrema del Cosmos), y el planeta Tierra (Blandura extrema del Cosmos).
Un viaje cósmico, que el Padre eterno, hace quince mil años, trató de impedir, que se llevara a cabo, pero que fracasó, parcialmente, en este intento, y por tanto, le resultó, totalmente imposible, el evitarlo, de ningún modo, para muchas pobres personas, timadas o engañadas, por satanás.
Un viaje cósmico, cuyo destino final (Planeta Tierra = Fruto prohibido), eran los confines visitables, de la Creación, y que se tenía que realizar, forzosamente, por medio del fuego, interno, de los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas.
Un viaje, que al estar realizado, por medio del fuego, interno, de los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas, es un viaje, que conlleva, inevitablemente, un cierto dolor, sufrimiento, o mal, más bien, grande, que pequeño, totalmente inevitable, para todas las personas viajeras.
Y por tanto, si, en este viaje cósmico, es totalmente inevitable, la existencia de un cierto sufrimiento, para todas las personas viajeras, mucho mejor, resulta, el sufrir, esa cierta cantidad de sufrimiento, de una forma, completamente, voluntaria, controlada, libre, y consciente, que hacerlo, de una forma, involuntaria, incontrolada, forzada, e inconsciente.
Y solo, por este motivo, tiene un sentido lógico, el que una persona, viajera, se traicione a sí misma, voluntariamente, para terminar de completar matemáticamente, el correspondiente sufrimiento, que le toca sufrir, de forma inevitable, en ese viaje, para no tener, que sufrir, ese mismo sufrimiento, de una forma, forzada, involuntaria, incontrolada, inconsciente, y sin libertad, alguna.
Por este motivo, Jesucristo, les dijo a sus discípulos, hace dos mil años:
“Me es, absolutamente, necesario, el traicionarme, a mi mismo, ahora, voluntariamente, y el sufrir, en la cruz, de una forma voluntaria, ahora, mi redención, que es también, la redención del mal, de cualquier otra persona, participante, en el viaje cósmico, ideado por satanás, el timador, desde el Sueño eterno del Reino de los cielos, hacia el planeta Tierra”.
Y hubo, discípulos, como S. Pedro, que no llegaron a comprender, las razones de Jesucristo, para traicionarse, a sí mismo….
Y hubo también, otros discípulos, como Judas, que si que llegaron a comprender, perfectamente, las razones de Jesucristo, para traicionarse, a sí mismo….