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La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.

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Un paseo por una ciudad, analizado.

Un paseo por una ciudad (Análisis).

 

 

 

¿De qué está hecho?

 De una Mente humana, siempre, completamente quieta (La Mente de la persona, que realiza el paseo), que en un momento dado (Comienzo del paseo), piensa, un conjunto muy grande, de ideas astronómicas forzadas, sucesivas:

               I (1) I (2) I (3) ... I (n),

 Siempre, diferentes entre sí, y asociadas, al procesamiento por parte de esa misma, Mente humana (Completamente quieta, siempre), de un conjunto de emociones, pensamientos, astros, ó niveles discretos de felicidad, de la Mente del Dios Trinidad (Siempre completamente quieta), naciendo, permaneciendo, y desapareciendo, siempre irrepetibles entre sí, y regidas-os, bien, por medio de la Termodinámica natural (+ T), bien, por la Termodinámica inversa (- T):

                [F (1), F (2),..., F (p)] + (+ T) + (- T)

Naturalmente, como la persona, que realiza ese paseo, por esa ciudad, empieza su viaje inicialmente, en su casa terrena, y finaliza su viaje, asimismo, en su misma casa terrena, debe de ocurrir, finalmente, que:

                        I (1) I (n) Vacío

Es decir:

                                I (1) I (n)

Y por tanto, todos los movimientos involuntarios (+ T) (Pensamientos forzados de esa Mente humana, siempre quieta), y todas las quietudes voluntarias (- T) (Pensamientos de esa Mente humana, siempre quieta), que realiza esa persona, en su paseo, por esa ciudad, deben de tener, como único objetivo final, que:

                                        I (1) I (n)

 Pero, siempre, cumpliéndose, que:

                                       I (1) ≠ I (n)

 

 

Y como es lógico, el pensar, absolutamente, todos los paisajes astronómicos, intermedios, que visiona la persona, que realiza ese paseo, transitoriamente, por la ciudad:

                                2 3 4 ... n

Son y serán, siempre, totalmente únicos é irrepetibles, de manera, que no se volverán a producir, nunca jamás, en otros futuros paseos, de esa misma persona, ó de otras personas diferentes, por esa misma ciudad.

Así pues, la supuesta velocidad, completamente fantasmal, con la que ha realizado, esa persona, su paseo por la ciudad, se podría calibrar, por medio de la dimensión temporal asociada, a la función de ondas, resultante, de restar la función de ondas inicial, de la persona, antes de iniciar el paseo, a la función de ondas final, de esa misma persona, después de acabar, su paseo, ó sea:

Ψ (Persona, antes de iniciar el paseo) – Ψ (Persona, después de finalizar el paseo) = Ψ (Paseo) [{Implosión} – {Explosión} – {Desfase (Paseo)} = [0]]

[Velocidad fantasmal del paseo] [k x {Desfase (Paseo)}]

                          (k = Proporcionalidad)

 

 

                    …………………………………..

 

                                  ………………………..

 

 

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