La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Un sueño sin ningún argumento.
¡¡¡Eso es la Eternidad!!!
¡¡¡Eso es el Padre!!!
Como es una inteligencia, sin ningún contenido interno, o como es una inteligencia, vacía por completo, de contenido alguno, no tuvo, ningún principio, causal, provocador, que la generara, y no puede tener, tampoco, ningún final, causado, que la termine.
Pero, esa Eternidad, o Padre, conllevan, en sí mismas, la existencia, de una felicidad infinita, y esta felicidad infinita, puede adquirir también, la forma de, unas combinaciones lineales infinitas, de infinitos, amores, paces, bellezas, y libertades, Cielo, o Hijo.
Es decir:
Eternidad + [Espíritu Santo] ⇒ Cielo
Padre + [Espíritu Santo] ⇒ Hijo
[Inteligencia, sin contenido alguno] + [Espíritu santo] ⇒ [Combinaciones lineales infinitas, de infinitos, amores, paces, bellezas y libertades]
[Sueño, sin argumento alguno] + [Espíritu Santo] = [Sueño, con un cierto argumento]
[Felicidad infinita] + [Espíritu santo] = [Felicidad infinita, adquiriendo potencialmente, dos formas diferentes, el Nombre del Padre (Eternidad, o inteligencia, sin contenido alguno (Sueño, sin argumento alguno)), y el Nombre del Hijo (Cielo, lo combinaciones lineales infinitas, de infinitos, amores, paces, bellezas y libertades (Sueño, con un cierto argumento))]
Y por tanto, el Espíritu Santo, es en realidad, las dos fuerzas opuestas (Implosión y Explosión, Reacción y Acción, Gravedad atractiva y Gravedad repulsiva, Carga positiva y carga negativa), que sirven, para que una única esencia, la felicidad infinita, adquiera, dos formas diferentes, una de ellas, sin ningún contenido interno, y la otra, con un cierto contenido, interno.
Y por tanto, el Espíritu Santo, es la clave, que sirve, para poder explicar racionalmente, por qué, la ausencia total de contenido, puede adquirir, un cierto contenido, y por qué, el contenido interno, puede adquirir la forma, de una ausencia total de contenido, final.
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