La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Una carrera, hacia el Dios Trinidad.
Desde hace diez mil años, aproximadamente, es decir, desde el comienzo de la influencia perniciosa del planeta Tierra (Y el planeta Ummo), sobre la condición humana, empezó también, el camino sufrido de la redención humana ([R]), es decir, empezó también, el camino sufrido, de todas las personas, afectadas por ese mal, emprendido para convertirse, de nuevo, todas esas personas, y de una manera justa, en el Padre, la Eternidad, ó la Inteligencia sin contenido alguno.
[R] = [{Todo el mal, generado por los planetas} / {Número de personas, que han padecido ese mal}]
Y por tanto:
[Persona afectada por el mal] + [R] + [Una abducción, oportuna] = Padre = Eternidad = [Libertad humana, infinita] = [Felicidad humana infinita, en forma de Inteligencia sin contenido alguno]
Y por tanto, y desde solamente unos diez mil años, todas las personas afectadas por el mal, se dividieron, en dos grupos, siempre, completamente variables:
1º Las personas salvadoras, ó las personas, hacedoras del bien, y,...,
2ª Las personas redentoras, ó las personas, hacedoras del mal.
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El amor hacia los enemigos, ó ley evangélica, establecida por Jesucristo.
Y por tanto, una persona, que vive, en el mundo, y que practica el Evangelio, siempre tiene acceso a conocer, a dos tipos de personas:
1º Sus amigos, ó personas salvadoras.
2º Sus enemigos, ó personas redentoras.
Y Jesucristo, dictó la ley evangélica, según la cual, una persona, practicante del Evangelio, debe de amar, de igual modo, ó con la misma medida, tanto a sus amigos (Personas salvadoras), como a sus enemigos (Personas redentoras).
Sencillamente, porque todas las obras, de esos dos tipos de personas, tanto las salvadoras como las redentoras, están siendo siempre filtradas, milagrosamente, por la omnipotencia del Padre, de manera, que las personas salvadoras, se dediquen siempre, verdaderamente a salvar, y las personas redentoras, se dediquen siempre, verdaderamente, a redimir.
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