La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Una ciencia al alcance de los niños.
Es decir, el evangelio eterno.
Es decir, la ciencia, que trajo al mundo, Jesucristo, hace dos mil años, y que, según, el amigo, de Jesucristo, s. Juan evangelista, no cabrían bibliotecas, en el mundo, para contenerla.
Es decir, la ciencia, que poseíamos, todas las personas, antes de aterrizar, hace unos diez mil años, en el planeta tierra.
Es decir, la ciencia, que tenía que restaurar, de nuevo, el profeta Elías, unos siglos después, según lo manifestó, Jesucristo, a sus discípulos fieles, porque, Jesucristo, sabía perfectamente, que los fariseos, se la iban a destruir, casi enteramente.
¿Y que debe de saber, un niño, para empezar a razonar, según esta ciencia del evangelio?
Pues, que la felicidad humana, es una mezcla, de amor, paz, belleza, y libertad (Felicidad = amor + paz + belleza + libertad).
Que, cuando, esa felicidad humana, es la máxima (Plena), entonces, estudiamos a Dios-Padre (La nada), mismo, pensado, por las personas.
Que, cuando, esa felicidad humana, es unos ciertos porcentajes, de la felicidad plena, muy grandes, entonces, estudiamos, el sueño eterno, del reino de los cielos, pensado, por las personas.
Que, cuando, esa felicidad humana, es unos ciertos, porcentajes, muy pequeños, de la felicidad, plena, estudiamos, a todo el cosmos, pensado, por las personas.
Y que, cuando, esa felicidad, humana, es, unos ciertos, porcentajes, muy cercanos, al 0 % de la felicidad, plena, pues entonces, estudiamos, a todos los asuntos mundanos, pensados, por las personas.