La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Una fuente inacabable de mal, para las personas.
¡¡¡Eso es, el interior del planeta Tierra, es decir, eso es, el fruto prohibido, por Dios, a todas las personas (Hombres y mujeres), es decir, eso es, el árbol del bien, y del mal!!!
Del fruto de este árbol, prohibido por Dios, es decir, de este interior del planeta Tierra, alimentó, satanás, primeramente a Eva, después a Adán, y por último, a una multitud, de pobres personas, habitantes del Reino de los cielos, mediante un engaño, o mediante una desinformación, es decir, haciéndoles creer, erradamente, que si se alimentaban, de ese interior del planeta Tierra, es decir, que si se alimentaban, del fruto, prohibido por Dios, serían, más que Dios, pues encontrarían, un supuesto cielo, mejor, que el Cielo, del Dios Trinidad, en ese interior del planeta Tierra, y en realidad, de lo único, que se alimentaron, esa multitud de pobres personas, timadas por satanás, fue de una multitud de desgracias interminables, en forma de trabajos, sudores, ascos, odios, vergüenzas, enfermedades, problemas, sabidurías ciegas o pasiones negativas, excrementos, orines, odios, locura, muertes, etc., etc., etc., que solo existían, dentro del interior de ese planeta Tierra, o árbol, prohibido por Dios, a todas las personas (Hombres y mujeres).
Así pues, una vez, que una multitud de personas, por medio, del fraude de satanás, se alimentaron del mal, es decir, se alimentaron, del interior del planeta Tierra, en abundancia, el Padre eterno, se ha limitado, en estos últimos diez mil años, a administrar, a ese mal, ideado por satanás, y generado solamente, por el interior del planeta Tierra, repartiéndolo, a partes iguales, entre todas las personas, alimentadas, de ese mal, para, que aquella persona, que se alimentara, con su ración correspondiente de mal (Redención = [R] = Sangre derramada por Cristo), que le correspondía, conquistara justamente, una vida, 100 % pura, completamente libre del mal, es decir, una vida eterna de cosmonautas, viajeros libres, por toda la Creación, y desconocedores, por completo, del interior del planeta Tierra (Mal), para siempre.