La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Una Humanidad, con futuro, y una Humanidad, sin futuro.
Una Humanidad, que es capaz de poder viajar, libremente, por todos los exteriores, de todos los planetas del Cosmos, el sueño eterno del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, dentro de las ideas, de su propia inteligencia, es una Humanidad, con futuro.
Y una Humanidad, que no es capaz, de poder viajar, libremente, por todos los exteriores, de todos los planetas del Cosmos, el sueño eterno del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, dentro de las ideas, de su propia inteligencia, es una Humanidad, sin futuro, alguno.
Una Humanidad, con futuro, es una Humanidad, que posee, una vida eterna.
Y una Humanidad, sin futuro, alguno, es una Humanidad, que no posee, esa vida eterna.
Una Humanidad, creyendo, en las palabras proféticas, tanto de Jesucristo (“Orad que vuestra huida, del mundo,…”), como de S. Pablo (“Y al final de los tiempos, todos seremos arrebatados a las Nubes, o Carros de fuego”), es una Humanidad, con futuro, porque en ese caso, esa Humanidad, posee, una vida eterna.
Y una Humanidad, incrédula, tanto, a las palabras de Jesucristo, como a las palabras de S. Pablo, es una Humanidad, sin futuro, porque en ese caso, esa Humanidad, no posee, una vida eterna.