La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Una vigilia, dentro de una noche.
¿Por qué, en un cielo nocturno, solo se puede pensar-visionar, al planeta Luna, a simple vista, nada más?
Para responder, a esa pregunta, correctamente, hay que imaginar, previamente, a una habitación, completamente a oscuras, en un principio, a la cual, la iluminamos, después, parcialmente, por medio, de la luz, proveniente, de una pequeña linterna.
Pues bien, esa habitación a oscuras, carece por completo para el pensamiento humano, de la existencia, de cualquier objeto físico, definido, y es completamente semejante, en todo, a un cielo nocturno, carente total, de cualquier objeto físico, y hecho, por tanto, solamente, de una oscuridad, y unos puntos luminosos.
Ahora supongamos, que iluminamos, a esa, habitación, completamente a oscuras, por medio, de esa pequeña linterna….
¿Y que sucede, en este caso?
Pues, que, por medio, de la iluminación, proveniente, de esa pequeña linterna, pasamos a ver, a unos pocos objetos físicos, definidos, dentro de esa habitación, completamente a oscuras, siempre, según, que parte de la oscuridad, de esa habitación, ilumine esa pequeña linterna.
Pues, bien, eso es, lo que le ocurre, a un cielo nocturno, cuando es iluminado, en el pensamiento humano, muy parcialmente, por una pequeña luz, proveniente, del sol, que el pensamiento humano, pasa a pensar-visionar, dentro de la gran oscuridad, de ese cielo nocturno, carente total, de cualquier objeto físico, a la idea, acerca del planeta Luna, hasta, que…
Hasta que, desaparece, en ese cielo nocturno, por completo, la pequeña iluminación plasmática, proveniente del sol, y por tanto, desaparece, la visión de ese planeta Luna, en ese cielo nocturno, para el pensamiento humano.