La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Una vida eterna, sin casamientos, o bodas.
Jesucristo, les confesó, a los saduceos, hace, dos mil años: “Aunque, la vida eterna, está hecha de personas sexuadas, es decir, aunque la vida eterna, está hecha, de hombres, y de mujeres, que paren hijos, en la vida eterna, los hombres, no se casan, con las mujeres, sino que todos ellos, conforman, una única gran familia, perfecta, de unos ángeles, de Dios, unida indisolublemente, entre sí, por el amor común, de todos sus miembros, a Dios”
Y por tanto, quiso decir, también, Jesucristo, con estas palabras, a los saduceos, que los matrimonios individuales, hombre-mujer, son un asunto exclusivo, del mundo (planeta Tierra), es decir, son un asunto exclusivo, de la destrucción, transitoria, de la vida eterna, de la gran familia humana, por el mal (Es decir, por el interior tenebroso, del planeta Tierra = mal).
Y por tanto, cuando concluya, la existencia del mal (Interior tenebroso del planeta Tierra), en la vida eterna humana, todo volverá a ser, igual, que era, antes de la existencia del mal, en la vida eterna humana, es decir, entonces, ninguna mujer, se volverá a casar, con ningún hombre, y por tanto, todos los hombres, y todas las mujeres, volverán a ser, de nuevo, como unos ángeles de Dios (Hijos e Hijas de Dios), unidos entre sí, de forma indisoluble, por el amor común, a Dios.