La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Una vida humana, que, resulta imposible, que pueda, llegar a ser justa, jamás.
¿Qué vida, humana?
La vida del mundo, o la vida humana, vivida, en el interior tenebroso del planeta Tierra.
Y por tanto, una vida humana, que, siempre, siempre, siempre, estará hecha de injusticias, juicios interminables, y de jueces, hasta que finalice.
Y por este motivo, dijo Jesucristo, hace dos mil años: “No he venido, a juzgar, a los asuntos del mundo, sino, que solo he venido, a salvar, a las personas, que habitan, a ese mundo, a sus vidas eternas, de cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por toda la Creación”
Jesucristo: “¿Quién, me ha nombrado, el juez, de vuestros asuntos mundanos…?
“¡¡¡Nunca, seré, el juez, de vuestros asuntos mundanos!!!”
Y por estos motivos, se comprende, lógicamente, que, ese juicio final, del que hablan, algunos evangelios, por parte de Jesucristo, a todos los asuntos mundanos, fue algo, que se inventaron, exclusivamente, los enemigos de Jesucristo, los fariseos.
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