La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Unas mentes, cósmicas.
¿Qué mentes?
¡¡¡Las mentes humanas!!!
Pues las personas, tenemos en nuestras mentes, potencialmente, a absolutamente, todos los planetas del Cosmos, el Sueño eterno del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad.
Y por tanto, cualquier persona, comprende perfectamente, lo que puede ser, un viaje cósmico, potencial, a cualquier planeta, ó al Cielo, mismo.
Pero, que nos sucede, también, a nuestras mentes de personas...
¡¡¡Que no sirven, en absoluto, para procesar correctamente, el interior del planeta Tierra!!!
Y por tanto...
Ese interior, del planeta Tierra, nos vuelve, a todas las personas, que lo intentamos procesar, unos seres malos, ó dementes, de forma inevitable...
Y por ese motivo...
Decía San Pablo, a los romanos, que la carne maligna, es decir, que el interior del planeta Tierra, impedía totalmente, el que hubiera, tal solo, una persona, completamente buena, viviendo en el mundo (Interior del Planeta Tierra).
Pero también decía, el mismo San Pablo, que Jesucristo, nos permitía vencer, a esa carne maligna, ó a ese interior, del planeta Tierra...
¿Pero cómo, lograba todo esto, Jesucristo, según San Pablo?
¡¡¡Por medio de su salvación, y por medio de su redención, es decir, por medio, de convertirnos, en unos cosmonautas del Reino de los cielos, dominadores de toda la Creación, pero eso sí, unos cosmonautas, no dominadores ya, del interior del planeta Tierra!!!
Y por tanto, si debido a esa carne maligna, ó debido a ese interior del planeta Tierra, es totalmente imposible, que en el interior del planeta Tierra, exista la verdadera bondad humana, la salvación de todas las personas, no pueden depender, jamás, en absoluto, de lo buenas-malas, que sean las personas, a salvar, porque si esta salvación, dependiera, de esa circunstancia, nadie se podría salvar, es decir, nadie, se podría convertir, el último instante, de su estancia en el mundo, en un cosmonauta del Reino de los cielos, por medio de la promesa de Jesucristo, dada hace dos mil años, a uno de cada dos hombres, y a una de cada dos mujeres, habitantes de todas las naciones del mundo, independientemente, de lo buenas-malas, que fueran, todas esas personas.
Así pues, una persona, que vive en el mundo, se salva, solamente por la fe que tiene puesta, en su salvación, es decir, por medio de la fe, que pone en juego, esa persona, en que Jesucristo, la salvará, el último instante, de su estancia en el mundo...
En otras palabras, que toda persona, que conoce lo que es la salvación (Por Gracia, sois salvos), y la acepta, con toda seguridad, se salva, independientemente, de lo mala que haya vuelto a esa persona, su carne maligna, ó interior del planeta Tierra...
Es decir, toda aquella persona, que desea salvarse, el último instante de su estancia en el mundo, se salva, con toda seguridad, independientemente, de lo mala que sea esa persona,...
Y por tanto, no se salvan (Es decir, se condenan)...
¡¡¡Solamente, aquellas personas, que odian ó aborrecen, a sus salvaciones, totalmente!!!
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