La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Unas naves, completamente vacías, de tripulantes humanos.
Es decir, millares, de Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas, del Dios Trinidad, tele dirigidas, todas ellas, únicamente, por el mismo pensar, glorioso, y libre del Dios Trinidad, que ahora, solo son, unos ciertos puntos luminosos y una cierta oscuridad, de los cielos nocturnos, para los testigos terrestres, vacías completamente, de tripulantes humanos, y esperando, ser rellenadas, con todas las personas, habitantes del planeta Tierra, salvados, tele transportados, por la promesa de Jesucristo, a sus interiores, y que conforman, todas ellas, a todo el éxodo final, hacia el sueño eterno, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad.
De manera, que los miembros, de cada familia terrestre, serán tele transportados, conjuntamente, a una determinada, Nube, Carro de fuego, o nave tetraédrica, diferente.
Y todas estas, Nubes, Carros de fuego, o naves tetraédricas, al estar gobernados, sus motores, únicamente, por medio, de pensar, glorioso y libre de la Mente del Dios Trinidad, funcionan, todas ellas, por medio de las oraciones, a ese Dios Trinidad, que realizan, sus tripulantes humanos, salvados por Dios, del interior del planeta Tierra.
De manera, que si esos tripulantes humanos, salvados, del interior del planeta Tierra, le ruegan a Dios, por ejemplo, que desean ir, a la Luna, a Marte, a Júpiter, al planeta Ummo,…, al planeta (x), al Reino de los cielos, al Cielo, o a la Eternidad, el pensamiento, glorioso y libre de Dios, conduce o gobierna, con precisión matemática, a los motores, de esas naves, para que esos motores, les hagan visionar, a las inteligencias, de sus tripulantes humanos, internos, a la Luna, a Marte, a Júpiter, al planeta Ummo, …,al planeta (x), al Reino de los cielos, al Cielo, o ala Eternidad.
O si esos tripulantes humanos, le ruegan al Dios Trinidad, que los motores de los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas, les tele transporten, de nuevo, al interior del planeta Tierra, para terminar, sus redenciones, esos motores, tele transportan a esas personas, de nuevo, al interior del planeta Tierra…