La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Unos grandes tetraedros, sobrevolando, los cielos del mundo.
Eso es, lo que se puede, llegar a encontrar, en internet, poniendo en el buscador: “Ovnis piramidales”.
Es decir, unas grandes, máquinas del tiempo, sobrevolando, los cielos, del mundo.
Yo mismo, he visto sobrevolar, varias veces, en los cielos, de mi ciudad, Zaragoza, a varios, de estos grandes tetraedros, voladores.
¿Y porque, motivo, son capaces, de volar, en todas direcciones, estos grandes, tetraedros?
Pues, porque, transitoriamente, llevan, fuego, en sus interiores, más, o menos, compensado, con la simetría, variable, de sus estructuras sólidas.
Por medio, de estas naves, vinieron, nuestros ancestros, los atlantes, Adán, Eva, Caín, Abel, al planeta tierra, hace unos diez mil años.
Y por medio, de nuestras abducciones, a estas, mismas naves, todas las personas, que habitamos, el planeta tierra, debemos de abandonar, el planeta, con el fin del mundo, tal, y como, lo profetizaron, tanto, Jesucristo (Episodio del Hijo de Hombre), como, s. Pablo (Sus cartas).
Cuando, estas naves, tetraédricas, completamente quietas, buscan, incansables, a su simetría perfecta, se logran hacer, una sola cosa, con el cuerpo de Dios, es decir, se vuelven, un diamante, de dureza máxima, y de simetría, perfecta.
Las pirámides de Egipto, son simplemente, unas imitaciones, de estas naves, que los cosmonautas, atlantes, no enloquecidos, por el planeta tierra, les construyeron, a los cosmonautas, atlantes, enloquecidos, por causa del planeta tierra, para que, sus vidas terrenas, fueran, más saludables, y por tanto, aguantaran, mucho, más tiempo, sin llegar a pudrirse, o enfermar, por causa del planeta tierra.
También, es posible, el ver sobrevolar, algunas veces, a estos grandes tetraedros, los cielos del mundo, dejando, unas estelas de vapor, de diversos tamaños, más, o menos, grandes.
Le pido a Dios, que haga, muchos milagros, en el sol, la luna, y los cielos nocturnos.