La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Unos medicamentos, más implosivos.
Pueden existir, dos clases, de sustancias, a saber:
1º Sustancias explosivas, que disminuyen, la felicidad, de las personas, y que podemos denominar, como, venenos.
2º Sustancias, implosivas, que tienden, a incrementar, la felicidad, de las personas, y que podemos denominar, como, medicamentos.
Pues bien, si sometemos, a los venenos, a la fuerza implosiva, del tetraedro, les disminuimos, su malignidad.
Y lógicamente, si sometemos, a los medicamentos, a la fuerza implosiva, del tetraedro, les incrementamos, su poder curador, de enfermedades.
Es decir, que si ofrecemos a Dios, los venenos, cobijándolos, dentro del tetraedro, los podemos volver, unos medicamentos, tal vez.
Y si ofrecemos a Dios, a los medicamentos, cobijándolos, dentro del tetraedro, les incrementamos, su poder curativo, de enfermedades.
Y si ofrecemos a satanás, los venenos, es decir, si cobijamos, bajo el fuego, a los venenos, les incrementamos, su malignidad.
Y si ofrecemos a satanás, los medicamentos, es decir, si cobijamos, bajo el fuego, a los medicamentos, les disminuimos, su poder curativo.
En cuanto, al sometimiento, de los alimentos, al fuego (Satanás), para que, esos alimentos, se vuelvan, comestibles, para las personas, es debido, a que las personas, solo nos podemos alimentar, es decir, solo somos capaces, de digerir, con nuestros estómagos, a aquellos alimentos, cuyos desfases, sean similares, a nuestros, propios desfases, de personas.
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