La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Vacaciones evangélicas.
Todas las personas redentoras del mundo, ó todas aquellas personas, dedicadas exclusivamente, a hacerse cargo, de las redenciones incumplidas, de todos los habitantes del mundo, [R *], que se van haciendo mayores, en el mundo (Más de cincuenta años de edad), deben de tener derecho siempre, a gozarse de unas pequeñas vacaciones (Una semana, ó dos semanas), vividas en el Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, por medio de sus correspondientes, abducciones-arrebatamientos-asunciones, a los interiores, de un Carro de fuego, ó Nube diamantina, y sus viajes oníricos posteriores, dentro de ese mismo, Carro de fuego ó Nube diamantina, al Reino de los cielos (Muertes ficticias).
Esa semana, ó esas dos semanas, en el planeta Tierra, en el Reino de los cielos, y en el Cielo, se convertirán después, por medio de la dilatación temporal de la Relatividad, en una eternidad, de tiempo:
[Duración temporal de esas vacaciones, en el Reino de los cielos, y el Cielo] = [{Las dos semanas de vacaciones, en el planeta Tierra, de esas personas mayores} / {Excentricidad ó desfase, de la elipse de sus funciones de ondas → 0}] → [Una eternidad de tiempo]
Y en esa eternidad de tiempo (Dos semanas, en el planeta Tierra), esas personas mayores, sufridoras profesionales, y dedicadas a redimir al mundo, podrán ser rejuvenecidas completamente.
Y tras transcurrir esa eternidad de tiempo (Dos semanas, en el planeta Tierra), esas personas mayores, completamente rejuvenecidas, realizarán el viaje de vuelta al planeta Tierra (Resurrecciones), a continuar redimiendo al mundo, por medio de sus sacrificios personales, vividos, en los peligros del mundo, hasta que concluyan sus labores redentoras, felizmente, de una forma completa.