La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Vivir confiados, en la bondad de Dios.
Vivir en el mundo, pues, creyendo, que todas las personas, que vivimos, en este mundo (Planeta Tierra), somos, en realidad, unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros, libres, e inmortales, por toda la Creación, perdidos o extraviados, transitoriamente, en la sima, o cueva, del planeta Tierra, y que, por tanto, la misericordia infinita, de nuestro Padre eterno (Nuestra felicidad máxima), como es todopoderosa, no nos dejará, que muramos, en esta sima o cueva, del planeta Tierra, lugar de nuestra perdición o extravío, sino, que nos salvará, es decir, nos rescatará, de nuevo, a nuestras condiciones naturales, de vida, perdidas, que, no son otras, que las de ser, unos cosmonautas, viajeros, libres e inmortales, por toda la Creación y sus planetas, por medio, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, con nuestra única casa permanente (Base de operaciones permanente), en la Eternidad.
Y todo eso, aunque, transitoriamente, nos dediquemos, en el mundo, a terminar cumplir, felizmente, los argumentos redentores, de los salmos, que se resumen todos ellos, en los cumplimientos, de los salmos, 71, y 91.