La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Vivir en otro planeta, diferente al planeta Tierra.
Durante una eternidad, todas las personas (Hijos primigenios, asexuados), vivieron en su casa perenne, que no era otra, que la Eternidad, ó Padre, y después de esto, dentro del resto del Sueño eterno de la Creación, las estancias, de las personas (Hijos primigenios, asexuados), eran siempre nómadas, viajeras, libres, y desconocedoras completamente, de lo que era, ó de lo que significaba, un problema, ó una enfermedad.
Hasta que, unas cuantas personas (Hijos primigenios asexuados), adquirieron dentro de ese Sueño eterno, una felicidad, muy pequeña, y entonces, y solo entonces, comenzó a existir, dentro de esas mentes humanas, particulares, el Sueño eterno, siempre maravilloso, convertido ya, en un Cosmos, configurado por cielos nocturnos, estrellas, planetas, mares, montañas, Carros de fuego, ó Nubes diamantinas, vegetales, animales, cuerpos de las personas, sexuados (Hombres y mujeres), protones, neutrones, electrones, sustancias químicas, átomos, fotones, distancias espaciales, tamaños espaciales, dimensiones espaciales, materia sólida, materia líquida, materia gaseosa, y plasma ó fuego (¡¡¡Los siete días de la Creación!!!).
Naturalmente, como es lógico de suponer, por aquel entonces, todo ese Cosmos, definido por las mentes de esas personas, en esos siete días ó en esas siete iluminaciones plasmáticas, y recién descubierto, estaba completamente vacío de personas, es decir, todos sus planetas, solo contenían, vegetales y animales, y por supuesto, ninguna persona, viviendo en su interior.
Y este Cosmos, con todos sus planetas, desde entonces, y durante una eternidad de tiempo, fue visitado esporádicamente, por las personas sexuadas, hombres y mujeres (Derivadas de las transmutaciones alquímicas, de las personas asexuadas), gracias a los Carro de fuego, ó Nubes diamantinas, pero eso sí, sin perder jamás, su casa perenne, en la Eternidad ó Padre.
Y por tanto, la estancia humana, prolongada, dentro de un planeta de vida animal, como el planeta Tierra, fue un hecho, muy reciente (Unos diez mil años terrestres), y fue debido, a una falsa información, timo ó fraude, previo, influyendo perniciosamente, en muchas personas, que la Biblia, llama, Pecado original.
Ahora bien, el terminar de vivir las personas, en el planeta Tierra, para empezar a vivir, en otro planeta semejante al planeta Tierra, carece totalmente de sentido, pues unas personas viajeras por todos los planetas del Cosmos, pueden acceder a vivir libremente, en el Sueño eterno, que es la casa única casa natural, para todas las personas.
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Además, todos los planetas, semejantes al planeta Tierra, y cuyos interiores, son compatibles con una vida humana, no desintegrada, están guardados, por unos vigilantes muy especiales y fieros, que no son otros, que los dinosaurios.
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