La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Adorar a Dios en el Cosmos.
Pues, eso significa, el adorar, al sueño eterno, sin ningún principio, y sin ningún final, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad (Tetraedro), sometido, al fuego, o su reblandecimiento, es decir, eso significa, el adorar, a los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, y sus estructuras, tetraédricas, sometidas, a sus fuegos internos, desplazándose, de un lugar a otro, siempre, según el punto de vista, del pensamiento, de un testigo humano, al menos.
Es decir, eso significa, el adorar, al bien eterno (Tetraedros de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales), y el amar, asimismo, también, a un mal redentor, matemático (Fuego interno, de esos mismos, Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, repartiéndose, matemáticamente, entre sus estructuras, tetraédricas, para poder apagarse, de una manera justa, finalmente, todos ellos).
Es decir, adorar a Dios, en el Cosmos, significa, el adorar, a la salvación, de la muerte cadavérica humana (Bien eterno = Tetraedro), y el adorar asimismo, también, a la repartición equitativa, de un cierto mal, entre todas las personas, sometidas a ese mal ([R] = sangre derramada por Cristo = Fuego interno, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales).