La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La calidad de un sueño.
Valen, estas igualdades:
Calidad de un sueño humano = Directamente proporcional, al grado de parecido de ese sueño, al diamante, e inversamente proporcional, al grado de parecido, de ese sueño, al fuego = Magnitud de la Fuerza implosiva, con el que está configurado, ese sueño = Grado de felicidad, de ese sueño humano = Directamente proporcional, al grado de quietud, de la persona, dormida, e inversamente proporcional, a la cantidad de movimientos nocturnos, de la persona, dormida.
Es decir, que pueden existir, potencialmente, sueños humanos, muy largos, pero de muy poca calidad, y también, sueños humanos, cortos, o muy cortos, de una grandísima calidad.
La calidad de un sueño humano, o la implosión de una persona, se incrementa, lógicamente, si esa persona, se cobija, bajo la implosión extra, generada, por unas pirámides tetraédricas, buscando incansables, sus geometrías, 100 % perfectas.