La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Catalizadores y fuerzas.
Como solo existen, dos clases de químicas, la cuántica y la relativista, regidas, respectivamente, por la Explosión o Termodinámica natural (+ T), y por la implosión, o Termodinámica inversa (- T), solo existen, también, dos clases de catalizadores, o aceleradores, uno de ellos, para la química cuántica, hecho, de una cierta explosión, y otro, para la química relativista, hecho de una cierta implosión.
Y por tanto, todo gas, y el fuego, como están configurados, por una cierta explosión, sirven para acelerar, o para catalizar, a la química cuántica, que por medio de la explosión, tiende a convertir, a toda la materia, en fuego.
Y por tanto, toda materia sólida, como est á configurada, por una cierta implosión, sirve, para acelerara, o para catalizar, a la química relativista, que tiende a convertir, a toda la materia, en un tetraedro regular, perfecto, o inteligencia sin contenido alguno, [0].
Es decir, que si un químico relativista, quiere obtener, los mejores resultados posibles (La mayor exactitud posible), para sus reacciones químicas, en su laboratorio, debe de intentar convertir, a todo su laboratorio, en una gran implosión, es decir, debe de intentar convertir a su laboratorio, en un gran catalizador, configurado, por la mayor solidez posible (Un gran Tetraedro).
Y si un químico cuántico, quiere obtener, sus mejores, resultados posibles (La mayor exactitud posible), para sus reacciones químicas, de su laboratorio, debe de hacer, lo mismo, que el químico, relativista, pero, en un sentido, contrario, es decir, debe de intentar convertir, a su laboratorio, en una gran explosión, lo más parecida, a un gran horno, ardiente.