La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La evangelización del siglo I.
Los apóstoles de Jesucristo, como S. Pedro, S. Juan, S Pablo, etc., etc., etc., le tenían que enseñar, a los habitantes del mundo, que al final de sus estancias en ese mundo, en el que vivían, podían ser salvados por Dios, por medio, de sus invisibilidades, en ese mundo, y sus visibilidades, en los interiores de los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas….
¿Y que éxito, podían tener, esos apóstoles, de Jesucristo, ante unas personas, completamente ignorantes, completamente animalizadas, por el planeta Tierra, que creían, que el mundo, sus enfermedades y sus muertes, lo había creado el verdadero Dios, y que huir del mundo, solo podía provenir, del diablo?
¡¡¡Ninguno!!!
Y por tanto, la predicación de los apóstoles de Jesucristo, no tuvo el menor éxito, en el mundo, fue olvidada, por completo, enseguida, en el mundo, y al cabo de muchos años, de un completo olvido, a unas ciertas personas (Los padres de la Iglesia), se les ocurrió, investigar, quien había sido Jesucristo, su doctrina, y por medio de la investigación de unos pergaminos, dieron, con los evangelios, según S. Lucas, S. Mateo, S. Marcos, y S. Juan, las cartas de los apóstoles, principalmente, de S. Pablo, y recopilándolos, todos, se dedicaron, después, a transmitirlos, a las generaciones futuras, en forma de las Sagradas Escrituras.
Y de esta manera, y a lo largo de veinte siglos, se ha transmitido, un Evangelio, que no servía, aparentemente, ni para salvar, ni servía para redimir, a nadie.