La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Construir ovnis platónicos, en el planeta Tierra, o mundo.
La única dureza, que esa capaz, de dominar, el fuego, de una manera, 100 % perfecta, es la dureza, del mineral, del Dios-Padre, o unos minerales, que poseen, las formas geométricas, de los sólidos platónicos, totalmente invisibles, a los ojos físicos, humanos…
Y por tanto, resulta, que, la única dureza, dominadora del fuego, o capaz de dominar el fuego, perfectamente, es una dureza, que las personas, jamás podremos contemplar, con nuestros ojos físicos, por mucho, que lo deseemos…
Y es precisamente, en esta dureza, máxima (10), en la que están basados, los funcionamientos, de todos los ovnis platónicos, u ovnis, cuyas formas, son, la esfera, el tetraedro, el icosaedro, el dodecaedro, el cubo, o el octaedro, por medio, de los cuales, vinimos, las personas, al planeta Tierra, hace unos diez mil años, y por medio, de los cuales, lógicamente, debemos de abandonar, absolutamente, todas las personas, con el fin del mundo, en dirección, al sueño eterno del reino de los cielos, cielo, y eternidad.
De manera, que si los ingenieros del mundo, quisieran construir, en sus fábricas, a unos ovnis platónicos, tendrían que utilizar, unos materiales, totalmente invisibles, a sus ojos físicos.
Pero…
¿Para que, van a construir, los ingenieros del mundo, unos ovnis platónicos, en sus fábricas, si, absolutamente, todas personas, que habitamos, el planeta Tierra, y por muy pobres, que sean, esas personas, tenemos, a nuestra disposición, desde hace diez mil años, a unos hermosos, ovnis platónicos, a los cuales, todas las personas, podemos acceder, como lo hizo, el profeta Elías, ante los ojos, del profeta, Eliseo?