La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Dormir, dormir, para no tener, que morir, jamás.
El sueño de una persona, y gracias al poder Dios, puede ser, tan profundo, tan profundo, que esa persona, se convierta, finalmente, en una persona, mineral, de máxima dureza, de las que habla, la Biblia, en el libro del Apocalipsis (Jerusalén celeste), dentro de un ovni piramidal, y por tanto, la persona, que concilia ese sueño, tan profundo, al quedar convertida, toda ella, en una persona, mineral, en el ovni piramidal, alcanza, su vida eterna, del Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.
Y por tanto, esa persona, jamás se podrá convertir, en un cadáver, maloliente, en toda la eternidad.
Y por tanto, todas estas personas, que alcanzan, sus vidas eternas, desaparecen, o se vuelven invisibles, en el mundo, sin dejar, ningunos rastros, suyos, en ese mundo.
Como, estas personas, son inmortales, por medio, de la su fe en el Evangelio, hacen verdaderas, las palabras de Jesucristo:
Jesucristo: “Quién cree, en mi persona, jamás morirá, o jamás, se convertirá, en un cadáver maloliente, en el mundo”
Jesucristo: “Quien cree en mi persona, jamás volverá a padecer, ni hambre de alimentos, ni sed de agua, es decir, jamás, se enfermará, de ninguna enfermedad, esa persona”
Y en todo este proceso, lo único, que siente, esa persona, eternizada, es que, un sueño, suyo, vulgar, y corriente, en un principio, de pronto, y sin ninguna molestia, de por medio, para ella, se vuelve, más, y más feliz, hasta convertirse, en el sueño eterno, del Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, sin ningún principio, y sin ningún final, es decir, en un sueño, carente total, de toda vigilia, y allí, en el argumento, de ese sueño, plenamente feliz, se queda a vivir, esa persona, eternizada.
Así fue el sueño, y la consiguiente desaparición de:
Henoc, el profeta Elías, todas las personas anónimas, que no han rechazado, sus salvaciones, a lo largo, de diez mil años, la v. María, Jesucristo, resucitado, s. Pablo, s. Pedro, todos los seguidores de Jesucristo, hace dos mil años, los egipcios, los mayas…
Así fue, el sueño, de mi madre terrena, y así, serán, también, los sueños finales, de todos los habitantes del mundo, con el fin del mundo.
¡¡¡Y en este viaje, exclusivamente, onírico, o implosivo, consiste, el viajar, al cielo, una persona, cualquiera, en un carro de fuego, nube, u ovni piramidal, buscando incansable, su dureza máxima!!!