La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Seguidores de Jesucristo.
Jesucristo, significa, potencialmente, dos personas, diferentes, a saber:
1ª Una primera persona, completamente, obediente a Dios, que sufre, en la cruz, su redención, o santificación, por medio, de sus dolores, y llagas, y que tras resucitar, de entre los muertos, abandona, finalmente, el mundo, o planeta Tierra, sin dejar, ningún cadáver suyo, en el mundo, o planeta Tierra, es decir, desapareciendo, o volviéndose, invisible, en ese mundo.
2ª Una segunda persona, desobediente al Padre, es decir, desobediente a Dios, que tras, ser abandonado, por ese Dios, en la cruz (Por causa de su desobediencia), y por su propio deseo, muere, en esa cruz, y permanece muerto, posteriormente, tres días, y tres noches, es decir, exactamente igual, que el profeta Jonás, estuvo, dentro del vientre del pez, tres días, y tres noches.
Y por tanto, una persona que se dice, a sí misma, seguidora de Jesucristo, bien, puede seguir:
A / Al Jesucristo, obediente a Dios.
B / Al Jesucristo, desobediente a Dios.
Según mi experiencia personal, toda persona, que ha sido, una seguidora, del Jesucristo, obediente a Dios, al final de su estancia en el mundo, ha sido raptada, por Dios, completamente viva, a un carro de fuego, nube, o nave celestial, desapareciendo, o volviéndose invisible, su persona, en el mundo, o planeta Tierra.
Y en cambio, toda persona, que ha sido, una seguidora, del Jesucristo, desobediente a Dios, pues, ha muerto, en el mundo, o planeta Tierra, como, el mismo, Jesucristo, y como, el mismo, Jesucristo, ha resucitado, de entre los muertos, al cabo, de un cierto tiempo, a una vida eterna de cosmonautas, volviéndose invisible, por tanto, su cadáver, en el mundo.