La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Compartir la muerte de Cristo.
¿Qué es, eso?
Pues, eso significa, el compartir, con Cristo, la realización de la señal, del profeta, desobediente, a Dios, Jonás, dada exclusivamente, por Jesucristo, a los incrédulos fariseos, es decir, eso significa, el morir, en el mundo, y el resucitar, de nuevo, al cabo de un cierto tiempo, de estancia cadavérica, en el planeta Tierra (El vientre de la ballena), a una vida eterna, de cosmonautas.
Y por tanto, el compartir la muerte de Cristo, significa también, el compartir, el abandono de Dios, con ese mismo Jesucristo.
Y por tanto, el compartir, la muerte de Cristo, significa, el compartir, con Cristo, las tinieblas, el terremoto, y demás señales de desaprobación, que acompañaron, a la muerte de Jesucristo, en la cruz, de parte del Padre.
Y por tanto, si una persona, quiere agradar a Dios, en todo, debe de compartir, con Cristo, únicamente, una cierta cantidad de sufrimiento, completamente vivo, redentor, [R ^], que es diferente, para cada persona, diferente, y la salvación final, de la persona de Jesucristo, ya resucitada, al carro de fuego, nube, o nave celestial, o huida viva, final, de Jesucristo, resucitado, a la vida eterna de cosmonautas.
Oración al Padre eterno: “¡¡¡Que todas las muertes de personas, que se produzcan, desde ahora, apenas perduren, unos segundos, nada más (2-3, segundos), tras los cuales, esas personas, resuciten, de nuevo, y por tanto, sus cadáveres, se vuelvan, invisibles, en el mundo!!!”