La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El Corindón, y su fuerza implosiva.
El Corindón, es un mineral, que tiene la ventaja, de ser, muy barato, económicamente hablando, pero, que posee, una fuerza implosiva (Dureza), muy cercana, a la fuerza implosiva (Dureza), del diamante terrestre.
Y por tanto, resulta, muy lógico, el emplear, el Corindón, como medicina, por medio, del sepultar, a la persona, enferma, de cualquier tipo de enfermedad, bajo la fuerza implosiva, de ese Corindón.
Y por tanto, resulta, muy lógico, el sepultar, a los alimentos (Y a todas las medicinas, en general), bajo, la fuerza implosiva, del Corindón, para que, esos alimentos (O esas medicinas), incrementen, las fuerzas implosivas, con las que, están configurados, y por tanto, tarden más tiempo, en pudrirse, esos alimentos, o bien, potencien, sus efectos, curativos, esas medicinas.