La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El culto al cuerpo humano.
¿Está bien, el practicar, el culto, al cuerpo humano?
¡¡¡Pues claro, que sí!!!
Pero, siempre, y cuando, esa persona, que rinde culto, a su propio cuerpo, espere, en el futuro, su salvación, de su muerte cadavérica, por medio, del poder de Dios, y espere, por tanto, esa persona, que Dios, le arrebate, en el futuro, a todo su cuerpo, a un carro de fuego (Como el profeta Elías, y como la v. María), convirtiéndolo, por tanto, en un, glorioso, cuerpo de Cristo, viajero, libre, por toda la Creación, y convertible, por tanto, en un diamante, de dureza máxima, o cuerpo glorioso, del Dios, eterno.
Y todo esto, significa, que los cuerpos físicos, de todas las personas, son potencialmente, templos de Dios, o cuerpos eternos, del mismo, Dios, como afirma, la Biblia, por medio, de las cartas, de s. Pablo.
Es decir, las personas, le debemos dar culto a nuestros propios cuerpos, sencillamente, porque esos cuerpos, se pueden eternizar, en los carros de fuego, nubes, casas piramidales, o diamantes violadores, convirtiéndose, de esa manera, en el cuerpo, del mismo, Dios, o diamante, de máxima dureza.
Y por tanto, los cuerpos humanos, no están destinados, para pudrirse, en unas tumbas, del planeta Tierra, sino, que están destinados, para convertirse, en el mismo cuerpo, de Dios (Diamante de máxima dureza).