La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El sentimiento de culpabilidad.
Hace unos veinte mil años, Dios, les explicó, a muchas personas, hombres, mujeres, y asexuadas, habitantes del Reino de los cielos, que dentro de su Creación, habían existido, desde siempre, unos lugares, como, por ejemplo, las estrellas en combustión, malignos, para ellas, y que, debían, de evitar, el habitar en ellos, para no llegar a conocer, el mal, en sus vidas eternas.
Pero, es que, esas personas, que habitaban el Reino de los cielos, si no viajaban, a esos lugares, malignos, no podían experimentar, por sí mismas, que era eso, del mal, que les había enseñado, Dios, de ningún modo.
Y satanás, en cambio, les prometió, a muchas personas, hombres y mujeres, que si viajaban, a esos lugares malignos, como, las estrellas, en combustión, en lugar de encontrar, un mal, como les había dicho, Dios, iban a encontrar, por el contrario, un cielo, más placentero, que el que ya conocían, de continuo, libremente, y sin ninguna cortapisa, desde toda la eternidad.
Y tanto, esta promesa, del amoroso, satanás, como la enseñanza, de Dios, si esas personas, no viajaban, a esos lugares malignos, y lo comprobaban, por sí mismas, no podían discernir, quién les decía, la verdad, si Dios, o si el amoroso, satanás.
Y por tanto, la Biblia, llama, personas, bajo el pecado original, o personas pecadoras, a todas aquellas, pobres personas, que en lugar de creer, a la palabra de Dios, creyeron, a la palabra, del amoroso, satanás, y por tanto, se encaminaron, por medio, de los carros de fuego, nubes, casas piramidales, o diamantes voladores, hacia las estrellas en combustión, es decir, hacia el mal, para, poder encontrar, en ellas, el cielo, que les había prometido, el amoroso, satanás, porque, si no era, de esa manera, no podían averiguar, quien les decía la verdad, si Dios, o el amoroso, satanás.
Y estas personas, al llegar, a su destino final, es decir, al llegar al planeta Tierra, en lugar de encontrarse, con el cielo, que les había prometido, satanás, se encontraron, con el gran mal, que les había pronosticado, Dios, y por tanto, este mal, las enloqueció, al colonizar, el planeta Tierra, por medio, de las casas piramidales, olvidándose, por tanto, a causa, de esta locura, de lo que eran, en realidad, es decir, unos cosmonautas de Dios, y convirtiéndose, por tanto, a causa de esta locura-mal, en los habitantes del mundo, en las cuevas y cavernas, del planeta Tierra.
Y teniendo, en consideración, todo esto…¿Acaso, una persona, bajo el pecado original, se tiene que sentir, culpable, por ser, una persona, pecadora, o por haber, ofendido, a Dios?
Es decir….¿Acaso, unas personas, timadas, por un individuo, de una forma invencible, se tienen, que sentir, culpables, por haber sido, objeto, de ese timo?