La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El Espíritu humano.
¡¡¡No, no es, como el viento!!!
Sino que es, más bien, el grado de dureza, es decir, el (%) de Carbono, que posee, una persona, o bien, el grado de felicidad, que posee, la vida onírica de una persona.
Persona = [{Espíritu} – {Genes} – {Alma o cerebro, o Espíritu, compitiendo con los Genes} = [0]]
El Dios Trinidad, como posee, un grado de dureza, infinito, es decir, como está configurado, por un 100 % de Carbono, es decir, como está configurado, por el argumento de un sueño, infinitamente feliz, está hecho, de un 100 %, de Espíritu.
Una persona, habitante del sueño eterno, del Reino de los cielos, está hecha, con un (%) de Espíritu, comprendido, entre un 100 %, y un mínimo, del 40 %, aproximadamente.
Una persona, que abandona el Reino de los cielos, despierta a su vigilia, y visiona, por tanto, a un cielo nocturno, está conformada, por un (%) de Espíritu, del 40 %, aproximadamente.
Y si esa persona, viaja, libremente, por todos los exteriores, de todos los planetas del Cosmos, por medio de los Carros de fuego, Nubes, naves tetraédricas, posee, un (%) de Espíritu, comprendido, entre un 40 %, y un 30 %.
Y si esa persona, aterriza, en el interior del planeta Tierra, y se queda a vivir, dentro de él, posee, un (%) de Espíritu, comprendido, entre el 25 %, y el 20 %, aproximadamente.
Y esa persona aterrizada, dentro del planeta Tierra, disminuye su (%) de Espíritu, en una cierta medida, entonces, envejece, o enferma, y si esa persona, disminuye su (%) de Espíritu, hasta un 17 %, aproximadamente, entonces, esa persona, fallece en el planeta Tierra, partiéndose en dos partes, una de ellas, su cadáver, con un (%) de Espíritu, tan pequeño, que resulta ya, incompatible, para contener a una persona viva, en sus hechuras, y la otra parte, su Fantasma, con un (%) de Espíritu, muy alta, que, por tanto, pasa a vivir, automáticamente, cerca del Reino de los cielos.