La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Salvar al mundo, no cambiar el mundo.
La vida del mundo (Vida humana, vivida en el interior del planeta Tierra), es la vida, de unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros, libres e inmortales, por toda la Creación, atrapados transitoriamente, desde hace diez mil años, por la tenebrosidad, del interior del planeta Tierra, es decir, es la vida de unos cosmonautas del Dios Trinidad, perdidos o extraviados, lamentablemente, de forma transitoria, y desde hace unos diez mil años, en la tenebrosidad del interior del planeta Tierra.
Y por tanto, el Dios Trinidad, jamás, ha intentado, hacer buena o justa, a la vida humana, vivida en la misma tenebrosidad, del interior del planeta Tierra, sino, que el Dios Trinidad, lo único, que ha pretendido, siempre, ha sido, el salvar (Finalizar parcialmente), y el redimir (Finalizar definitivamente), a esa vida del mundo, o vida humana, vivida en el interior del planeta Tierra, para convertirla de nuevo, en las vidas eternas, de unos cosmonautas suyos, viajeros, libres e inmortales, dentro de toda la Creación, que tienen, su única casa ya, en la Eternidad, o felicidad infinita, en forma de inteligencia sin contenido alguno.
Los falsos profetas, pues, viene al mundo, a intentar, arreglar, o a intentar corregir, el mundo.
Y en cambio, los verdaderos profetas, del Dios Trinidad, es decir, las personas, bendecidas por Él, solo vienen al mundo, a convertir, a sus habitantes humanos, de una manera, completamente indolora, y por medio, de sus arrebatamientos a los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas, en unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros libres, e inmortales, por toda la Creación, ya sea, de una forma parcial (Salvación del mundo), ya sea, de una forma definitiva (Redención sufrida, del mundo).