La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El diamante humano, envejecido.
Cuando, una persona, se envejece, su diamante original, se reblandece, más, y más, por medio, de una explosión, y por tanto, ese diamante humano, deja de parecerse, a un diamante, más, y más, y tiende a parecerse, por el contrario, a los gases, y el fuego, más, y más.
Y por tanto, esa persona, pierde felicidad, en su pensamiento, más, y más, y por tanto, su pensamiento, tiende a ser, cada vez, menos feliz, y por tanto, más, y más, dolorido, o infeliz.
Es decir, en resumidas cuentas, una persona, envejece, a causa, de estar sometida, esa persona, a una fuerza explosiva, que tiende, a convertirla, en gases, y en fuego.
Y por tanto…¿Cómo es posible, el detener, este envejecimiento humano, e incluso, como se puede invertir, a este envejecimiento, volviéndolo, rejuvenecimiento?
¡¡¡Pues, sometiendo, a esa persona, a una fuerza implosiva, o fuerza opuesta, a la fuerza explosiva, que envejece, a esa persona!!!
Es decir:
Joven + Explosión (Fuego) = Anciano.
Y por tanto, lógicamente:
Anciano + Implosión (Tetraedro) = Joven.
Es decir:
Envejecimiento humano = Fuego (Vigilia) = Explosión.
Rejuvenecimiento humano = Tetraedro (Sueño) = Implosión.
Y por tanto, cualquier persona, lo que envejece, mientras está despierta, lo puede, rejuvenecer, por medio, de su vida onírica, si esa, vida onírica, es lo suficientemente, implosiva, o sometida, a una fuerza implosiva, lo suficientemente grande.
Y por tanto, cualquier persona, en lugar de envejecer, y tender a morir, podría, rejuvenecer, potencialmente, y tender, a convertirse, en un niño, libremente, siempre, y cuando, su vida onírica, esté sometida a una implosión, lo suficientemente, grande, que supere, ampliamente, a la explosión, que la envejece, cada día, en su vigilia.