La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La invisibilidad de la vida onírica.
El sueño, de una persona, o el sueño, de un animal, resulta, totalmente invisible, para los ojos físicos, humanos, es decir, a una persona, despierta, le resulta, totalmente imposible, el ver, a una vida onírica, y por tanto, a muchas personas, les ocurre, que cuando contemplan, a una persona, dormida, o contemplan, a un animal, dormido, tienden a pensar, erróneamente, en una medida, más grande, que esa persona, o que ese animal, en lugar de estar dormidos, están muertos.
Y por tanto, cuando una persona, contempla, el sueño, sin vigilia alguna, de un mineral, o de un metal, le resulta, muy difícil, el pensar, que está viendo, en realidad, a unos seres, completamente vivos, dormidos, sin vigilia alguna, y por tanto esa persona, tiende a pensar, erróneamente, que está viendo, a unos seres muertos.
Y por tanto, ninguna persona, piensa, o ha pensado, jamás, que la destrucción, de la vida onírica, de un mineral, o la destrucción, de la vida onírica de un metal, es algo, mucho más doloroso, que la muerte, de un toro, en una plaza de toros, porque, se destruye, en esos casos, a una mayor cantidad de felicidad (Amor + paz + belleza + libertad = Felicidad), que en el caso, de la muerte, de un toro.