La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Jesucristo, y la ley de Moisés.
La ley de Moisés, tiene, un pequeño, defecto, que consiste, en que su cumplimiento, no sirve, para salirse, la persona cumplidora de esa ley, de su vida artificiosa, dentro del planeta Tierra, y alcanzar, de una manera, justa, la vida humana, natural, eterna, viajera, libre, por toda la Creación, y su planetas, y que tiene, su única casa, permanente, en la Eternidad, Padre, o la nada.
Y por tanto, si Jesucristo, se hubiera dedicado, hace dos mil años, a cumplir, con precisión absoluta, a la ley de Moisés, hubiera descuidado, totalmente, tanto, la salvación de la muerte cadavérica, de los habitantes del mundo, como de la redención sufrida, de todo mal, de esos mismos, habitantes del mundo, es decir, que si, Jesucristo, no se hubiera desviado, un ápice, del cumplimiento exacto, de la ley de Moisés, Jesucristo, hubiera descuidado, totalmente, la conversión de todos los habitantes del mundo, en unos cosmonautas, del Dios Trinidad, de una manera justa, y por tanto, su venida al mundo, hubiera sido, algo, totalmente inútil, pues, no se hubiera podido dedicar, Jesucristo, a convertir, la vida desobediente a Dios (Vida ilegal), del mundo, en la vida eterna, humana, obediente a Dios (Vida legal).
Y por tanto, los practicantes del Evangelio eterno, como explica, s. Pablo, en sus cartas, deben de considerarse, libres del cumplimiento, de la ley de Moisés, que no les permite, de ningún modo, el huir del mundo (Planeta Tierra), y por tanto, que no les permite, concluir, sus vidas pecadoras, o vidas ilegales, dentro del planeta Tierra, o mundo, pero, asimismo, sometidos, a la ley de Cristo, que les sirve, para poder huir del mundo (Planeta Tierra), de una manera justa, hacia las vidas eternas (Vidas inmortales), de unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros, libres, por toda la Creación, y que tiene, su única casa, permanente, en la Eternidad, el Padre, o la nada.
Ley de Moisés: Los diez mandamientos.
Espíritu de la ley de Moisés: El amor a Dios, y el amor al prójimo.
Ley de Jesucristo: “Orad, porque vuestras huidas del mundo (Planeta Tierra), hacia los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, se produzca, como, la planifiquéis, previamente, es decir, por ejemplo, ni en invierno, ni en día de reposo, en la próxima primavera, en el verano, que viene, etc., etc., etc.”
Ley de Cristo = Espíritu de la ley de Moisés = ¡¡¡Huida del mundo (Planeta Tierra), hacia una vida eterna, de unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros, libres, por toda la Creación, y sus planetas, que tienen, su única casa, permanente, en la Eternidad, o Padre (la nada)!!!