La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La curación de los jamones.
Lo jamones, curados con sal, son unos cadáveres de cerdos, ó unas vidas, no diamantinas (Vidas no controladas ya, por el Carbono), a los que se les ha sobreañadido, un Espíritu extra, también, no diamantino, pero bastante duro ó bastante sólido, que es precisamente, la sal, generando de esa manera, una dormición, ó una solidificación, de dichos cadáveres, ó vidas no diamantinas, y por tanto, dichos cadáveres de los cerdos, han logrado de esa manera, incrementar sustancialmente, sus duraciones vitales, mediante la Relatividad verdadera, antes de morirse, y convertirse, por tanto, en unas vidas no diamantinas, todavía menos duraderas, en el tiempo (Putrefacción del jamón).
Un jamón curado, viene a demostrar, de forma práctica, que si a un cadáver, cualquiera, se le logra sobreañadir, con éxito, un Espíritu, extra, ya diamantino, ya no diamantino, se le puede convertir, de nuevo, en un ser vivo, es decir, se le puede resucitar, nuevamente, a dicho cadáver, evitando, por tanto, su pudrimiento.
Porque, si a ese cadáver, que es el muslo del cerdo muerto, si en lugar de sobreañadirle la sal, como Espíritu extra, se le lograra sobreañadir, con éxito, un Espíritu diamantino (Hecho de Carbono, en lugar de estar hecho de sal), mucho más sólido ó duro, que el Espíritu, no diamantino, de esa sal, y generado, sin duda, por medio de una incubación fría, de una Máquina del tiempo, lograríamos resucitarlo, a una vida diamantina, de nuevo.
Y por tanto, las Máquinas del tiempo (Piedras preciosas artificiales), se pueden utilizar, potencialmente, para curar jamones de cerdo, sin tener que utilizar la sal, para este fin, es decir, para curar jamones de cerdo, sin la necesidad, de tener que salarlos, interiormente, para que de esa manera, esos jamones, posean unas duraciones vitales, muy prolongadas, ó se puedan conservar, sin pudrirse, mucho tiempo.
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