La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las naves incubadoras.
¿Qué son, en realidad?
Pues son, unos objetos físicos, huecos, siempre definidos astronómicamente, por una mente humana, testigo, y en cuyos interiores, se pueden cobijar, unos tripulantes humanos.
Están hechos, estos objetos físicos, esencialmente, de un frigorífico sólido, ó frigorífico natural, compitiendo, con un horno, hecho de fuego ó plasma, y mediante, la búsqueda, de sus temperaturas constantes, internas, son capaces de renovar a todo el Cosmos, que alberga en sus interiores, transmutándolo alquímicamente, bien sea, hacia una mayor solidez (Incubaciones frías), bien sea, hacia una mayor blandura (Incubaciones calientes).
Cuando se producen, estas renovaciones enteras del Cosmos, en sus interiores, en estas naves incubadoras, y estas naves incubadoras, las definían unas mentes humanas, testigos, en la atmósfera terrestre, se vuelven completamente invisibles, para esas mentes humanas, que las definían astronómicamente, generando un gran estruendo, si esa renovación del Cosmos, se ha producido, hacia una mayor blandura, y en un silencio total, si se han producido, esas renovaciones, hacia una mayor solidez.
Y por tanto, estas naves incubadoras, son capaces, de transmutar alquímicamente, a sus tripulantes humanos, que albergan en sus interiores, de forma entera, y por tanto, estas naves incubadoras, son capaces de variar completamente, el paisaje cósmico, astronómico, que definían inicialmente, las mentes, de sus tripulantes humanos, instantáneamente, de manera, que puede ocurrir, por ejemplo, potencialmente, que si esas mentes humanas, definían inicialmente, un paisaje astronómico del planeta Tierra, instantáneamente, pasen a definir astronómicamente, el paisaje de otro planeta, completamente diferente (X).
Estas naves incubadoras, se puede clasificar, por medio de sus formas geométricas, de manera, que pueden existir, por ejemplo, naves incubadoras poliédricas ó implosivas, naves incubadoras esféricas, ó tibias, y naves incubadoras, generadas, por la explosión de una esfera, ó naves incubadoras, explosivas.
Las naves incubadoras, poliédricas, renuevan el Cosmos, en sus interiores, hacia una mayor solidez, ó sueño.
Las naves incubadoras, esféricas ó tibias, renuevan en sus interiores el Cosmos, hacia una liquidez constante.
Y por último, las naves incubadoras, explosivas, renuevan el Cosmos, en sus interiores, hacia un mayor reblandecimiento, ó vigilia.
Cuanto más implosiva, es una nave incubadora poliédrica (Tetraedro regular), más esfuerzo interno, le cuesta, el renovar el Cosmos, en su interior, hacia la blandura, y menos esfuerzo interno, le cuesta, el renovar el Cosmos, hacia la solidez.
Y cuanto más explosiva, es una nave incubadora (Esfera explosionada), más esfuerzo interno, le cuesta, el renovar el Cosmos, hacia una mayor solidez, y menos esfuerzo interno, le cuesta, el renovar el Cosmos, en su interior, hacia una mayor blandura.
Y cuanto más perfecta, es la esfera, de una incubadora tibia, menos esfuerzo, le cuesta, a esa incubadora, el renovar enteramente, el Cosmos, en su interior.
Las naves incubadoras, poliédricas, sirven para poder viajar, a las personas, hacia la solidez extrema del sueño eterno del Reino de los cielos (Hacia unos cielos nocturnos, ó universos, sin puntos luminosos).
Las naves incubadoras, explosivas (Esferas explosionadas), sirven para poder viajar, a las personas, hacia los planetas, más y más gaseosos (Hacia los cielos nocturnos, ó universos, más y más, luminosos).
Y las naves incubadoras, esféricas, sirven para poder viajar, potencialmente, en las dos direcciones, anteriores.
Los Carros de fuego (Nubes), del Reino de los cielos, son unas naves incubadoras, implosivas (Ovnis piramidales), que partiendo inicialmente, de una magnitud implosiva, del 100 % (Solidez extrema ó tetraedro regular perfecto), y por medio de un esfuerzo interno, inmenso, inicial, son capaces de renovar internamente el Cosmos, en sí mismas, hacia la blandura del planeta Tierra, y asimismo, después de esto, y mediante un esfuerzo interno, menor, son capaces de volver, de nuevo, a su lugar de origen (Cosmos extremamente solidificado, del Reino de los cielos).
Y los ovnis ummitas, ó platillos volantes, por el contrario, son unas incubadoras explosivas (Esferas explosionadas, en forma de lentejas), que son incapaces totalmente, de poder viajar, hacia la solidez extrema del Reino de los cielos, y que por tanto, solo son capaces, de poder viajar, hacia la blandura, de los planetas gaseosos.
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