La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La desnaturalización humana…
Por causa, del mal, es decir, por causa de las estrellas, en combustión, y el interior tenebroso, de un planeta, como el planeta Tierra.
¡¡¡Eso es, el pecado original!!!
Y las personas, desnaturalizadas, por el pecado, se enloquecen, inevitablemente, y por tanto, se olvidan, de quienes son, es decir, se olvidan, de que, son, en realidad, unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por toda la Creación.
Y por tanto, estas personas, enloquecidas, andan, en unas completas tinieblas, pues, no saben, ni de donde provienen, ni a donde van.
El pecado original, es pues, la desnaturalización, del sueño, plenamente feliz, de un bebé, cualquiera, en forma de una niñez, siempre imperfecta, una adolescencia, siempre imperfecta, una juventud, siempre imperfecta, una adultez, siempre imperfecta, y una ancianidad, siempre imperfecta.
Es decir, el pecado original, es la existencia, de una vida humana, imperfecta, de forma inevitable.
Y por tanto, el pecado original, es la existencia, de una sexualidad, humana, imperfecta, que la persona, que la posee, nunca la quiere aceptar, tal, y como es, y por tanto, se avergüenza de ella, al contemplarla, directamente.
Y este pecado, original, es borrado completamente, por Dios, cuando, una persona, sufre, una cierta cantidad de mal, o sufrimiento, que es diferente, para cada persona, diferente, [R ^], convirtiéndolo, por tanto, a ese pecado, en el sueño eterno, humano, plenamente feliz, sin argumento alguno, o la nada, y después, en una vida humana, habitando, la Creación, que es ya, 100 % perfecta, es decir, que posee, una niñez, 100 % perfecta, una adolescencia, 100 % perfecta, y una juventud, 100 % perfecta, y que ya no volver á a tener jamás, ni adultez, ni ancianidad, ni muerte cadavérica.