La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La locura de Jesucristo.
Jesucristo, hace dos mil años, deseaba, el ajusticiarse, a sí mismo, para, en un espacio de tiempo, muy breve, de apenas, unas horas, verse libre, del sufrimiento, o mal, para siempre, o por toda la eternidad, de una manera, completamente justa.
Y por este motivo, les dijo, Jesucristo, a sus apóstoles, que le era necesario, el sufrir mucho, de parte, de sus enemigos, los fariseos, es decir, que, le era, absolutamente necesario, el dejarse crucificar, en un madero, por parte, de sus enemigos, los fariseos, para poder alcanzar su objetivo, de verse libre del sufrimiento, para siempre, en el espacio temporal, de unas breves horas, nada más.
Y Jesucristo, les dijo a sus discípulos, que, además de alcanzar, ese objetivo, de verse libre del mal para siempre, de una manera justa, le era necesario, también, asimismo, el morir, en esa cruz, poco después, y el de resucitar, al tercer día, de su muerte, de entre los muertos (Señal de Jonás), para, de esa manera, poder pasar, su persona, con éxito, a la futura historia conocida del mundo, y para, de esa manera, todas las personas, muertas, en el mundo, resucitaran con Él, asimismo, a una vida eterna, de cosmonautas, viajeros, libres, por toda la Creación, dejando, al planeta Tierra, por tanto, sin ningún cadáver humano, para siempre.
Y algunos de sus discípulos, comprendieron, el objetivo, que tenía pensado, su maestro, haciéndolo, suyo, también, y otros, en cambio, no lo comprendieron.
Y dicho, y hecho.
Por medio de la ayuda, de sus discípulo, Judas, Jesucristo, movió, a los pies, de sus enemigos, los fariseos, para que le crucificaran, en el madero, y cuando, Jesucristo, gritó, en la cruz: “Consumado es”.
Ya había alcanzado su objetivo, primero, de ser ajusticiado, para estar libre del sufrimiento, para siempre, por toda la eternidad.
Y por medio, de su muerte, y resurrección, posterior, Jesucristo, alcanzó, sus otros dos objetivos, buscados, es decir, el de que sus enemigos, los fariseos, le hicieran, pasar a la historia conocida del mundo, unos años, más tarde, y el de que, todos las personas, muertas en el mundo, imitaran su ejemplo, y resucitaran, con Él, también, a sus vidas eternas de cosmonautas, despareciendo, por tanto, todos sus cadáveres, del planeta Tierra, y por tanto, con el fin del mundo, quedara, finalmente, un planeta Tierra, sin ningún rastro humano.