La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las grandes catástrofes.
Por medio de ellas, el Padre eterno, se vale, para salvar, ó para librar de la muerte, a muchas personas, arrebatándolas, a los interiores de los Carros de fuego (Nubes), u ovnis piramidales, de forma masiva.
Y así, por ejemplo, en los grandes bombardeos aéreos, de todas las guerras, del siglo pasado, el Padre eterno, y unos instantes antes de que cayeran las bombas, sobre muchas personas, habitantes de las ciudades bombardeadas, salvó ó libro de la muerte, volviéndolas invisibles, en esas ciudades, y visibles, en los interiores de los Carros de fuego (Nubes), u ovnis piramidales, a todas esas personas, que iban a ser, bombardeadas.
Es decir, en aquellos asuntos, donde iban a perecer muchas personas, de forma masiva, el Padre eterno, siempre, ha aprovechado, esas situaciones especiales, para hacer, libramientos de la muerte, masivos.
Y a todas aquellas personas, cuyas invisibilidades, en el mundo, no iban a resultar, unos problemas gravísimos, para otras personas, Dios, las ha arrebatado, siempre, a los interiores de los Carros de fuego (Nubes), volviéndolas invisibles, en ese mundo, a lo largo, de toda la historia, de dicho mundo.
Así pues, absolutamente, todos los habitantes del mundo, descendemos, de unos ángeles-cosmonautas, perdidos ó extraviados, en las cuevas y cavernas del planeta Tierra, hace diez mil años, y por tanto, los habitantes del planeta Tierra, para el Padre eterno, nunca han dejado de ser, potencialmente, unos ángeles-cosmonautas, suyos, ó del Reino de los cielos, viajeros por toda su Creación, y por tanto, los arrebatamientos, de los habitantes del planeta Tierra, a los interiores de los Carros de fuego (Nubes), u ovnis piramidales, se deben de considerar siempre, como algo, completamente natural, ó como algo, completamente normal, para todas las personas, habitantes del mundo.
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