La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las sectas religiosas.
Toda la vida del mundo, ó vigilia humana, está hecha, esencialmente, de hipótesis ó creencias, de las personas que lo habitan, acerca de en unos asuntos, cuyas verdades ó falsedades, son totalmente imposibles de verificar, a posteriori.
A todas estas creencias mundanas, inverificables, las llama, la Biblia, Ídolos, ó falsos dioses.
De manera, que en la vida del mundo, convencionalmente, se adopta como norma general de vida, que existen unas supuestas soluciones correctas, a todas estas hipótesis ó creencias, y por tanto, a todas las demás posibles soluciones, a todas estas creencias ó hipótesis, se las rechaza, ó incluso, se las persigue, por ser supuestamente falsas, y por tanto, por ser, potencialmente dañinas, para el desarrollo, “normal”, la sociedad mundana.
Pero todo esto, es una pura convención, que realiza esa vida mundana, para salir al paso, ante un problema insoluble, ante el que se enfrenta, pues esa vida mundana, es totalmente incapaz de demostrar científicamente, que sus supuestas soluciones correctas, a todas esas creencias ó hipótesis, son las verdaderas soluciones correctas, a todas esas creencias ó hipótesis infinitas, que genera el planeta Tierra, en las personas, que la habitan, porque eso es imposible, de lograr, para la razón de absolutamente, todas las personas ó seres humanos.
¿Y qué sucedió, por tanto, hace dos mil años, con el verdadero Evangelio, salvador del mundo, y redentor del mundo, que trajo Jesucristo, y sus verdaderos apóstoles?
¡¡¡Pues, que para el mundo, no pasó nunca, de ser solamente, una secta destructiva (Creencias erróneas, según la sociedad mundana), de la sociedad mundana, y por tanto, fue perseguido a muerte, por esa sociedad mundana, hasta su casi total, destrucción, ó aniquilamiento!!!
¡¡¡Y cuando sucedió, todo eso, por fin, la sociedad mundana, de hace dos mil años, descansó en paz, por haber hecho, una buenísima obra, completamente justa, para todos!!!
Y por tanto, con esta “buenísima obra”, la sociedad mundana, de hace dos mil años, se quedó sin Salvación, es decir, se quedó, sin poder dar culto al Dios verdadero, es decir, se quedó, sin el Dios de los cosmonautas perdidos ó extraviados, Dios, que la hubiera podido librar de su muerte, en el planeta Tierra, y por tanto, sometida a una muerte inevitable, para todas las personas, que la habitaban.
Y por tanto, Jesucristo, adelantándose a esta ruina total, del Evangelio, murió (Es decir, se suicidó, por propia iniciativa, totalmente ajena a la voluntad del Padre), y resucitó al tercer día, de entre los muertos, dando, por tanto, de esta manera, la señal de Jonás, a todos los incrédulos.
Y al cabo de muchos años, de un olvido total del Evangelio, por parte de la sociedad mundana, de hace dos mil años, a unas cuantas personas (Padres de la Iglesia), se les ocurrió investigar, que había sido, todo eso del Evangelio, Jesucristo, y sus apóstoles, y tras realizar todas esas pesquisas, lograron resucitar a un Evangelio, que había perdido toda su sal salvadora, y por tanto, un Evangelio, casi imposible de descifrar su verdad, es decir, un Evangelio, totalmente imposible de practicar racionalmente.
Y esta resucitación, poco afortunada ó sin sal salvadora, del Evangelio, realizada por los padres de la Iglesia, es lo que se ha transmitido en el mundo, en estos últimos dos mil años, de generación a generación, hasta la actualidad, como el Evangelio.
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