La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los efectos secundarios, de un medicamento.
Un medicamento, puede, provocar, que una persona, enferma:
1º Se vuelva, más simétrica, o más feliz, solamente.
2º Que esa persona, enferma, se vuelva, más asimétrica, o más infeliz.
3º Que esa persona, enferma, ni se vuelva, más simétrica (Feliz), ni se vuelva, más asimétrica (Infeliz).
En el primer caso, ese medicamento, carece de efectos secundarios, para esa persona, enferma, pues, dicho medicamento, se limita, a dormir, a la enfermedad, de esa persona, sin más, por medio, de una fuerza de unión (Implosión).
Y en el segundo, caso, lo que pretende, dicho medicamento, es dar muerte, a la enfermedad, de esa persona, despertándola, más, y más, a la vigilia, y por tanto, provocándole, a esa persona, enferma, muchos efectos secundarios, adversos, por medio, de una fuerza de desunión (Explosión).
Y en el tercer caso, dicho medicamento, ni duerme la enfermedad, por medio, de una fuerza de unión, ni le da muerte, por medio, de una fuerza de desunión.
La verdadera Medicina, no se debe de dedicar, a matar, a las enfermedades, sino, a dormirlas, y por tanto, la verdadera, Medicina, no debe de generar, jamás, efectos secundarios, adversos, en las personas, enfermas.
Si una persona, permanece, despierta a la vigilia, un cierto tiempo, esa persona, tiende a enfermarse, con toda seguridad.
Pero, si una persona, tiene unos sueños, en el reino de los cielos, cíclicos, esa persona, posee, o puede poseer, potencialmente, su eterna juventud, libre, de enfermedades, y por tanto, esa persona, es inmortal.