La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
¿Qué debe de esperar, de Dios, cualquier persona, que vive, en el mundo?
Pues su eterna juventud, viajera, libre, e inmortal, por todo el cosmos, y también, una cierta cantidad de mal, o sufrimiento, redentor, que la libere, a esa persona, de todo sufrimiento, para siempre, o por toda la eternidad, de una manera justa.
Y por tanto, Dios, a sus cosmonautas amados, habitantes transitorios, del planeta Tierra, les manda, siempre, un bien final, grandioso, sus eternas juventudes, gloriosas…
¡¡¡Y un cierto mal, redentor, o un cierto mal, liberador, de la mal, para siempre!!!
¿Qué esperaban, por tanto, por ejemplo, Job, Jesucristo, s. Pablo, y s. Pedro, de Dios?
¡¡¡Pues, un bien grandioso, final, y asimismo, un cierto mal, doloroso!!!