La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los ídolos, y el Dios, verdadero.
Los ídolos, o falsos dioses:
1º No tienen, a su disposición, a unas naves, por medio, de las cuales, las personas, podamos viajar, libremente, por toda la Creación.
2º Solo son capaces de curar, a unas pocas enfermedades, humanas, nada más.
3º Son siempre, menos poderosos, que la existencia, de la muerte cadavérica humana.
4º Causan siempre, un gran respeto-miedo, irracional, o mistérico, a las personas.
5º Son unos enemigos, furibundos, de las condiciones sexuadas, humanas, hombre-mujer.
6º Son incapaces, de dar una explicación racional, del, por qué, de la existencia humana, en el planeta Tierra, o mundo.
7º Para los ídolos, no ocurre, de ningún modo, que una cierta cantidad matemática de mal, redentora, ponga, un punto final, a la vida humana, sometida al mal.
El Dios, verdadero:
1º Posee, a su disposición, a millones de naves-ovnis, por medio, de las cuales, vinimos las personas, al planeta Tierra, hace unos diez mil años, y por medio, de las cuales, las personas, podemos viajar, libremente, por todo el cosmos, por el cielo, y por la eternidad.
2º Es capaz de curar, a absolutamente, todas las enfermedades humanas.
3º Es más poderoso, que la existencia, de la muerte cadavérica humana, y por tanto, abduce, a sus naves-ovnis, a las personas, completamente vivas, y resucita, de nuevo, a todas las personas muertas, en el mundo, y las vuelve, inmediatamente, unos cosmonautas suyos, viajeros, libres, por toda la Creación.
4º Ama, y amará, siempre, por toda la eternidad, a la condición sexuada humana, hombre-mujer.
5º Para el Dios, verdadero, cuando, una persona, sufre, una cierta cantidad matemática de mal, [R^], esa persona, queda, completamente exenta, de tener que sufrir, más mal, jamás, por toda la eternidad.